EL SENTIDO DEL ABRAZO, MÁS ALLÁ DE DAR AFECTO

¿Te habías planteado alguna vez que tus abrazos pudieran hablar de ti?

Seguro que has oído hablar de la comunicación no verbal; ésta que se presenta como una forma de expresión a través de gestos y movimientos corporales.

Los abrazos que das y recibes también transmiten información más allá de la afectiva.

Podríamos indagar en los datos que nos aporta conocer la duración, la intensidad y los movimientos que se dan durante este acto de conexión y afecto…

Pero hoy nos centraremos en el análisis de la postura. 

Dicen que el abrazo «correcto» es el que se ofrece apoyando el brazo derecho sobre el hombro izquierdo de la otra persona. 

Es lo natural cuando hablamos de una relación entre iguales (herman@s, amig@s, compañer@s de trabajo…).

Esta manera de ofrecer afecto cambia cuando la persona a la que abrazamos se comprende como alguien con prioridad (o no) sobre ti, jerárquicamente hablando. 

El orden jerárquico en constelaciones familiares hace referencia a los distintos roles que se dan entre los diferentes miembros del sistema en base al momento en el que llegaron a él.

Así, tu padre y tu madre están colocad@s por encima de ti y de tus herman@s, porque forman parte del sistema familiar antes que tú. 

Al igual que tú has ocupado tu lugar en el sistema antes que tus hijxs.

A las personas que tienen un lugar precedente les corresponde dar y a quienes han llegado posteriormente les toca recibir de éstas y dar a las que llegan después. 

Y esta manifestación jerárquica entre dar y tomar también se ve ilustrada en los abrazos.

Cuando hablamos en términos de relaciones jerárquicas, la persona con prioridad en el sistema (por ejemplo, mamá o papá) debería abrazar con ambos brazos por encima de los dos hombros de quien está por debajo (en este caso, a ti).

Y la persona que lo recibe (tú), a su vez, rodearía con sus brazos el torso de quien lo acoge.

De modo que, a través del abrazo, representen el orden natural entre dar y recibir. 

Asimismo, tú, como hij@ de tu padre y tu madre, debes abrirte a recibir ese abrazo envolvente y protector que te pertenece.

Honrando a esa persona y reconociendo su lugar prioritario, al igual que sucede en el caso de tus descendientes con respecto a ti.

A partir de conocer esta información, te propongo un ejercicio de observación: 

Fíjate en tu forma de abrazar a otr@s, poniendo atención a ese primer impulso automático de colocar tus brazos. 

Y hazte estas preguntas:

¿Qué lugar tengo yo en esta relación? 

¿Hay alguna necesidad que no estoy viendo?

¿Cómo me siento en este momento?

Nuestra forma de abrazar lleva implícita información inconsciente que muestra conocimientos sutiles acerca del tipo de relación entre ambas personas, el mundo emocional de cada una de ellas y las necesidades que aún no han sido vistas.

Observa tu postura al abrazar y darás un nuevo paso hacia tu autoconocimiento.