LA VIDA TE INVITA A VOLVER A TI

Nuestra pareja es la persona con la que más conflictos vamos a vivir. Es un hecho.

La causa no es el desamor o la monotonía, sino la función inconsciente que él o ella ejerce en nuestra vida: ser espejo.

Déjame que explique esta idea en mayor profundidad.

Imagina que te sitúas delante de un espejo: ¿qué ves? 

Tu propio reflejo, ¿verdad?

Ahora imagina a tu pareja siendo eso, un espejo que refleja partes de ti que desconoces. Digamos que es quien puede iluminar tus sombras para que tú puedas verlas y trabajarlas.

Su objetivo no es molestarte ni hacerte sentir mal, sino mostrarte aquello que aún duele dentro de ti, invitándote a mirarlo más de cerca.

Sin embargo, esta dinámica resulta incómoda y costosa de aceptar.

Porque tomarla como una verdad, supone tener que asumir la responsabilidad de nuestra propia vida.

Es decir, dejar de buscar fuera las soluciones a nuestros problemas y comprender que es tarea de cada cual hacerse cargo de sus propias heridas. Sin esperar que nadie las tape, las limpie o las cierre.

Pero no todo el mundo está dispuesto.

Piensa en esto: si un ser querido tuyo se cae o se da un golpe y se hace una herida, ¿tendrías tú la capacidad de poder cicatrizarla?

Tu labor puede ser la de escuchar a esa persona en su dolor, hacerla sentir acompañada en el proceso y ofrecerle las herramientas que conoces para que pueda enfrentarse a lo ocurrido.

Pero no puedes cerrar sus heridas. Por mucho que lo desees, no tienes ese poder.

Y esto no quiere decir que esa fuerza no sea real; porque existe en el interior de cada persona. Está en ti, pero únicamente tiene dominio sobre tus propias heridas.

Ahora que sabes esto, tienes dos opciones: hacer como si estas palabras que has leído no tuvieran sentido (decantarte por esta posibilidad no va a ser de gran ayuda para ti) o empezar a ver estas señales como una invitación a explorar lo que te ocurre a ti, dejando de señalar fuera.

Lo maravilloso de dar este paso es que tomas la decisión consciente de apostar por ti y, ese “pequeño” gesto, te acerca a vivir esa vida que realmente mereces.

El 15 de marzo se abre una nueva puerta ante ti. Puedes verla como la señal que te hacía falta para permitirte soltar esas cargas que te dañan y reconectar contigo. O puedes dejarla pasar y esperar a la próxima señal que aparezca.

La vida no va a dejar de abrir puertas ante ti, porque necesita verte crecer y expandirte.

Pero la acción ante esas señales únicamente te corresponde a ti.

¿Te das el permiso de abrirte a ser feliz?

AQUÍ tienes la bienvenida a tu transformación.