CUANDO EL PROBLEMA DUELE MENOS QUE LA SOLUCIÓN

Hay personas que tienen claro que no van a constelar.

Hay gente que ha tenido la oportunidad de vivir esta experiencia y la ha rechazado.

O personas que sienten la llamada, pero se resisten poniendo una excusa en el último momento.

Y está bien.

Forzar o empujar a alguien a caminar hacia un lugar al que se opone nunca es una buena idea.

Si quieres descubrir qué se esconde detrás de este rechazo, sigue leyendo.

Detrás de una negativa a probar o a acercarse a un evento, persona o tarea inusual suele haber miedo.

Miedo a lo inesperado.

Miedo a lo desconocido.

Miedo a no encontrar la solución.

Pero también miedo a que el problema se resuelva.

Y quizás pienses: «eso no tiene sentido«.

Resulta que así es para muchas personas.

Porque, a veces, vivir en el problema es más fácil que adentrarse en el camino de la incertidumbre para llegar a la resolución.

A menudo, duele menos quedarte en una relación que no te nutre a asumir que no amas a tu pareja y necesitas separarte.

En ocasiones, pesa menos sostener el dolor o los síntomas a perder los cuidados y la mirada que recibes desde que éstos están.

Todo esto puede sonar algo controvertido. Pero esta información no busca señalar a nadie, sino orientarte hacia tu mundo interno.

Porque lo cierto es que no hay una intencionalidad clara en esta actitud.

Es un movimiento inconsciente que nace desde el interior y te lleva a la quietud, a mantenerte inmóvil en esa situación que te desagrada.

Lo que nunca te han dicho (y hoy te revelo) es que el miedo, la pereza o la resistencia por algo o alguien son la señal inequívoca de que te estás dirigiendo hacia el lugar correcto.

Cuando pones resistencia hacia una situación, tarea o evento es porque detrás de esa barrera se esconde el miedo al cambio.

En las constelaciones familiares aún se percibe, aunque cada día menos.

Y con el tiempo, he comprobado que quien prueba una sesión (con o sin miedo), agradece la experiencia y anhela no haberla vivido antes.

Porque tú te transformas y, en consecuencia, tu vida también.

Hay asuntos que se ordenan, dinámicas que se reestructuran y relaciones que se reconstruyen… pero siempre en favor de lo que tú necesitas.

Porque, durante un tiempo, el dolor conocido puede sentirse más llevadero y soportable que el hecho de tener que transitar la incertidumbre de los cambios.

Pero ¿hasta cuándo?

Quédate con esto:

Cuando sientes curiosidad y miedo-resistencia-pereza, tu camino es hacia allí.

Si esa oposición nace cuando escuchas hablar de constelaciones familiares, ya sabes hacia dónde avanzar en tus próximos pasos…

Y si sientes que esa experiencia tienes que vivirla conmigo, te invito a buscar la fecha que mejor te encaje y te permitas vivirlo.